Juan Mateo Ciprián, de limpiabotas a fiscal titular de la provincia de Nagua

Juan Mateo Ciprián, de limpiabotas a fiscal titular de la provincia de Nagua
Juan Mateo Ciprián, de limpiabotas a fiscal titular de la provincia de Nagua

El relato de Mateo Ciprián, frente a un selecto público, fue el momento más emotivo de la ceremonia de juramentación de los 36 nuevos fiscales y procuradores.

“Aquí estoy ante ustedes para contarles un poco de este humilde servidor”. Así inició sus palabras, para luego adentrarse a narrar el esfuerzo que hizo y los obstáculos que tuvo que vencer para graduarse como abogado, hasta lograr su sueño de escalar a dirigir una importante fiscalía.

Nació en Parras, San José de Ocoa, provincia sureña de la República Dominicana.

Hijo de la ama de casa, Lidia Erminia Ciprián, y el agricultor, Ángel Dario Mateo.

Narró que sus padres, en las vicisitudes y dificultades, se aferraron a la idea de que a través de los estudios se podía cambiar la historia de un ser humano.

Un limpiabotas fue su primer oficio, que le ayudó a ganarse el sustento de su familia, muchas veces.

Aunque su madre no estaba de acuerdo que saliera a trabajar, sobre todo con un limpiabotas, cuando vio que podía aportar, valoró la importancia del oficio.

Su iniciativa fue motivo para que sus amigos le siguieron los pasos.

Recordó que siguió “creciendo”, llegando a convertirse en un zapatero, por lo que ya no solo impiaba zapatos, sino que también los arreglaba.

Cuando terminó la escuela primaria, en su campo natal, Parras, caminaba seis kilómetros al pueblo, ida y vuelta, para continuar los estudios secundarios en el liceo.

Pero terminó el bachillerato en un colegio, porque se ganó una beca, ya que trabajaba en el kiosco del centro educativo.

Cuando empezó a contar, que a los 13 años su madre murió, se ahogó en llanto, recibiendo aplausos como reacción del público.

“En su lecho de muerte, mi madre pidió a mi tío (en Santo Domingo) que me ayudara.

Mi tío aceptó el compromiso”, relató.

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